Tu bebé aprendeje jugando y explorando, muchas conductas se vuelven repetitivas.
Le das un juguete.
Lo mira.
Lo agarra.
Y, unos segundos después…
al suelo.
Lo recoges.
Se lo vuelves a dar.
Te mira.
Y vuelve a tirarlo.
La tercera vez empieza a hacer gracia.
La quinta ya no tanto.
Y cuando llevas un rato recogiendo el mismo juguete del suelo, puede aparecer una pregunta inevitable:
¿Por qué hace esto?
La respuesta es mucho más interesante de lo que parece.
Tu bebé no está intentando ponerte a prueba ni ha descubierto una nueva forma de fastidiarte.
Está experimentando.

El primer gran descubrimiento: “si lo suelto, pasa algo”
Para un adulto, dejar caer un objeto no tiene demasiado misterio.
Para un bebé puede ser toda una revelación.
Tiene un juguete en la mano.
Abre los dedos.
El juguete cae.
Y ocurre algo.
Hace ruido.
Desaparece de su campo de visión.
Tú lo recoges.
Y vuelve a aparecer.
Entonces llega una idea fascinante:
“Lo que hago provoca cosas.”
Y necesita comprobarlo.
Otra vez.
Y otra.
Y otra.
Bienvenidos al laboratorio de la gravedad
En realidad, tu bebé está haciendo pequeños experimentos.
¿Qué ocurre si suelto este objeto?
¿Y si lo lanzo?
¿Hace el mismo ruido?
¿Cae igual si lo tiro desde más arriba?
¿Y si lo dejo caer por el lado de la trona?
No sabe explicarlo con palabras, evidentemente.
Pero está observando resultados.
Y la gravedad se convierte en uno de sus primeros grandes experimentos científicos.
Eso que nosotros vemos como un juguete cayendo al suelo, él puede estar viviéndolo como una relación entre acción y consecuencia.
Y entonces apareces tú
Aquí está una de las partes más divertidas.
El bebé tira el juguete.
Tú lo recoges.
Se lo das.
Y vuelve a tirarlo.
¿Por qué?
Porque has añadido algo nuevo al experimento.
La respuesta de otra persona.
Ahora no solo existe una relación entre el bebé y el objeto.
También existe una relación entre el bebé y tú.
Puede descubrir que:
“Si tiro esto, papá lo recoge”.
O:
“Si lo dejo caer, mamá me lo vuelve a dar”.
Y, sin darse cuenta, está descubriendo una pequeña forma de interacción.
La repetición es parte del aprendizaje
Para nosotros, repetir una acción veinte veces puede parecer innecesario.
Para un bebé, la repetición tiene sentido.
Cada vez puede observar algo diferente.
Puede escuchar el sonido del objeto al caer.
Ver cómo rebota.
Comprobar que desaparece detrás de la mesa.
Descubrir que otro objeto hace un ruido diferente.
O simplemente confirmar que el resultado vuelve a ser el mismo.
Repetir es comprobar.
Y comprobar es una de las maneras que tiene de aprender.
También está practicando con sus manos
Tirar un objeto requiere menos coordinación que cogerlo con precisión, pero sigue implicando diferentes habilidades.
Tiene que agarrarlo.
Mantenerlo sujeto.
Mover el brazo.
Abrir la mano.
Y decidir cuándo soltarlo.
A medida que su control motor mejora, puede empezar a experimentar con diferentes formas de lanzar o dejar caer objetos.
Todo ello forma parte del desarrollo de la coordinación y del control de sus movimientos.
¿Y por qué parece que tira especialmente las cosas cuando está en la trona?
Porque desde ahí tiene una perspectiva privilegiada.
El suelo está debajo.
El objeto desaparece.
Tú estás cerca.
Y además puede comprobar qué ocurre cada vez que deja caer algo.
Es prácticamente un laboratorio experimental con una persona encargada de recoger los resultados.
Tú. 😂
No siempre significa lo mismo
Aunque tirar objetos es una conducta muy habitual durante determinadas etapas del desarrollo, el contexto importa.
A veces puede estar experimentando.
Otras veces puede estar cansado.
Puede haber terminado de comer.
Puede estar aburrido.
Puede querer llamar tu atención.
O simplemente puede haber descubierto que lanzar ese objeto es divertido.
Por eso no conviene interpretar cada objeto que acaba en el suelo de la misma manera.
Observar qué ocurre antes y después puede darte muchas pistas.
¿Tenemos que recogerlo siempre?
No necesariamente.
Depende de la situación.
Si está jugando y el objeto es seguro, puedes dejar que experimente un poco.
Puedes incluso acompañar el juego poniendo palabras a lo que está ocurriendo:
“Ha caído”.
“Hace ruido”.
“Lo has tirado”.
“Vamos a recogerlo”.
De esta manera conviertes una acción cotidiana en una pequeña oportunidad para introducir lenguaje y ayudarle a relacionar lo que hace con lo que sucede.
Eso sí, siempre teniendo en cuenta la seguridad y evitando objetos pequeños, frágiles o que puedan suponer un riesgo.
Llegará un momento en que empiece a lanzarlos con intención
Y ahí aparecerá una nueva etapa.
Ya no será simplemente “se me ha caído”.
Será:
“Voy a tirarlo.”
Puede mirar el objeto.
Mirarte a ti.
Y lanzarlo deliberadamente.
Incluso puede esperar tu reacción.
En ese momento ya no está únicamente descubriendo la gravedad.
También está descubriendo las consecuencias sociales de sus acciones.
Y probablemente empiece a descubrir algo que todos los padres conocen:
qué cosas provocan una reacción inmediata en los adultos. 😂
No lo hace para molestarte
Esta es probablemente la idea más importante.
Cuando un bebé tira una cosa diez veces seguidas, es fácil pensar:
“Lo está haciendo aposta.”
Y sí.
Puede estar haciéndolo deliberadamente.
Pero eso no significa que lo haga para molestarte.
Su intención probablemente sea muy diferente.
Está explorando.
Está comprobando.
Está aprendiendo.
Está descubriendo cómo funcionan los objetos y cómo responden las personas.
La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente la manera de interpretar el comportamiento.
Un día dejará de ser el juguete
Y después vendrán las cucharas.
Los calcetines.
Los pañuelos.
Los bloques.
Los libros.
Y cualquier objeto que pueda caer al suelo.
Porque una vez descubierto que puede provocar efectos, el mundo entero se convierte en un experimento.
Pero poco a poco también aprenderá otras cosas.
Que algunas cosas se recogen.
Que otras se guardan.
Que no todo se puede lanzar.
Que algunos objetos pueden romperse.
Y que determinadas acciones tienen consecuencias diferentes.
El experimento de la gravedad terminará convirtiéndose en una pequeña lección sobre cómo funciona el mundo.
La próxima vez que lo tire, quizá lo mires de otra manera
La próxima vez que tu bebé deje caer el mismo juguete por enésima vez, intenta recordar lo que está ocurriendo detrás de esa pequeña acción.
No está simplemente tirando un objeto.
Está aprendiendo que:
“Cuando hago algo, algo sucede.”
Es una idea enorme para alguien que todavía está descubriendo cómo funciona todo.
Así que sí.
Probablemente tendrás que recoger el juguete otra vez.
Y otra.
Y otra.
Pero ahora sabes que, detrás de cada caída, hay un pequeño científico haciendo su experimento.
Aunque su método de investigación consista básicamente en tirarlo al suelo por decimoquinta vez. 😂
En La Cestita del Bebé nos gusta descubrir qué hay detrás de esos pequeños comportamientos cotidianos que acompañan el crecimiento de los bebés. En nuestro blog encontrarás más contenidos sobre desarrollo infantil, crianza y vida familiar, además de ideas de canastillas de nacimiento y regalos personalizados para bebés.
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Porque algunas veces, para descubrir cómo funciona el mundo, lo primero que hace falta es…
dejar caer algo.
Cuidaros mucho y nos leemos en la próxima ocasión!
