Los bebés son pequeños exploradores, y hay un momento en el desarrollo de muchos bebés que resulta casi cómico.
Un día están tumbados tranquilamente.
Y al siguiente parece que han descubierto un juguete nuevo.
Sus propios pies.
Los agarran.
Los miran.
Los mueven.
Intentan llevárselos a la boca.
Los vuelven a soltar.
Y unos segundos después…
otra vez.
Para nosotros puede parecer una pequeña obsesión.
Para un bebé, sin embargo, descubrir sus pies es mucho más que encontrar una nueva forma de entretenerse.
Es descubrir una parte de su propio cuerpo.

De repente, esos pies siempre han estado ahí
Durante los primeros meses, el bebé todavía está construyendo poco a poco la percepción de su propio cuerpo.
Sus manos comienzan a convertirse en herramientas para explorar.
Después descubre que puede agarrar objetos.
Y progresivamente va adquiriendo mayor control sobre sus movimientos.
Los pies forman parte de ese mismo descubrimiento.
Al principio están simplemente ahí.
Pero llega un momento en que el bebé empieza a prestarles atención.
Los mira.
Los toca.
Los mueve.
Y descubre algo fascinante:
puede hacer cosas con ellos.
Agarrarse los pies es todo un ejercicio
Puede parecer sencillo ver a un bebé agarrándose los dedos de los pies.
Pero para conseguirlo necesita coordinar bastantes movimientos.
Tiene que levantar las piernas, controlar el cuerpo, dirigir las manos hacia los pies y conseguir agarrarlos.
No siempre lo logra a la primera.
A veces se queda cerca.
Otras veces consigue sujetar un pie durante unos segundos.
Y entonces vuelve a intentarlo.
Cada intento le permite conocer un poco mejor las posibilidades de su propio cuerpo.
Por eso ese juego aparentemente repetitivo puede formar parte de una etapa interesante del desarrollo motor.
Y entonces llega el momento de llevárselos a la boca
Aquí muchos padres reconocen perfectamente la escena.
El bebé consigue agarrarse un pie.
Lo acerca.
Lo observa.
Y, por supuesto…
intenta llevárselo a la boca. 😂
Desde nuestra perspectiva puede parecer una ocurrencia extraña.
Para él tiene bastante sentido.
La boca es una de las herramientas que utiliza para explorar el mundo.
Durante esta etapa, tocar, mirar y llevarse objetos a la boca son formas habituales de obtener información sobre aquello que está descubriendo.
Y sus propios pies no son una excepción.
Está descubriendo que ese cuerpo también es suyo
Quizá lo más interesante de este comportamiento sea precisamente eso.
El bebé no está simplemente jugando con un objeto.
Está explorando su propio cuerpo.
Descubre que puede mover las piernas.
Que puede alcanzar los pies.
Que puede agarrarlos.
Que puede mover los dedos.
Que una acción suya produce un movimiento.
Poco a poco va construyendo una representación cada vez más completa de sí mismo.
Y todo empieza con pequeños descubrimientos cotidianos.
Los pies también pueden convertirse en un juego
Cuando un bebé empieza a interesarse por sus pies, los adultos podemos acompañar ese descubrimiento sin necesidad de convertirlo en una actividad complicada.
Podemos jugar con ellos.
Hacer pequeños movimientos.
Nombrar las partes del cuerpo.
Cantar una canción mientras movemos suavemente las piernas.
O simplemente dejar que el bebé explore a su ritmo.
Hablarle mientras lo hace también puede ser una oportunidad para introducir palabras nuevas:
pie, dedos, pierna, arriba, abajo…
Así, un momento de juego puede combinar movimiento, lenguaje e interacción.
Cada bebé tiene su propio ritmo
No todos los bebés empiezan a jugar con sus pies exactamente a la misma edad.
Algunos muestran interés antes.
Otros tardan un poco más.
Y algunos simplemente pasan por esta etapa de una manera más discreta.
El desarrollo infantil no sigue un calendario idéntico para todos.
Por eso resulta más útil observar la evolución general del bebé que esperar que haga determinado gesto en una fecha concreta.
Lo importante es que vaya adquiriendo progresivamente nuevas habilidades y formas de interactuar con su entorno.
¿Y por qué parece que no se cansan nunca?
Porque para nosotros el movimiento ya es automático.
Para un bebé, todavía es un descubrimiento.
Piensa en lo que supone descubrir que puedes agarrarte un pie.
Después descubrir que puedes moverlo.
Luego acercarlo a la boca.
Y comprobar que puedes repetirlo.
Cada vez que lo hace está practicando.
Está experimentando.
Está comprobando qué ocurre cuando mueve una parte determinada de su cuerpo.
Y la repetición es una de las grandes herramientas del aprendizaje infantil.
Lo que nosotros vemos como «otra vez con los pies» puede ser, desde su perspectiva, una sesión completa de exploración.
Un pequeño juguete que ya llevaba consigo
Hay algo especialmente bonito en esta etapa.
No necesita un juguete nuevo.
No necesita una pantalla.
Ni siquiera necesita que alguien le prepare una actividad.
Tiene todo lo necesario para explorar justo delante de él.
Sus manos.
Sus pies.
Su cuerpo.
Y una enorme curiosidad por descubrir cómo funciona todo.
Quizá por eso estos pequeños momentos dicen tanto sobre la infancia.
Los bebés encuentran fascinante aquello que nosotros hemos dejado de mirar.
Una mano.
Un pie.
Una sombra.
Una caja.
Un ventilador.
El mundo está lleno de cosas extraordinarias cuando todavía estás aprendiendo a descubrirlo.
Y un día dejará de hacerlo
Como ocurre con tantas etapas, llegará un momento en que los pies dejarán de ser la gran novedad.
Habrá nuevos descubrimientos.
Nuevos movimientos.
Nuevos juegos.
Primero querrá agarrarse los pies.
Después querrá sentarse.
Más adelante desplazarse.
Y finalmente intentará ponerse de pie y recorrer la casa como si tuviera una misión importantísima.
Pero quizá, cuando recuerdes aquella época, te acuerdes de esas pequeñas piernas levantadas en el aire y de aquel bebé completamente concentrado intentando agarrarse los dedos.
Era un juego sencillo.
Pero detrás de él estaba ocurriendo algo enorme.
Estaba descubriendo su propio cuerpo.
Y quizá esa sea una de las partes más bonitas de ver crecer a un bebé:
descubrir que, para él, cada pequeña cosa puede ser una aventura.
En La Cestita del Bebé nos gusta acompañar a las familias en esos pequeños momentos que forman parte del desarrollo infantil. En nuestro blog encontrarás más contenidos sobre bebés, crianza, desarrollo y bienestar familiar, además de ideas de canastillas de nacimiento y regalos personalizados para bebés.
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Porque antes de aprender a correr por el mundo, todos empezamos descubriendo algo mucho más cercano:
nuestros propios pies.
Bueno, con esto nos despedimos, cuidaros mucho y hasta la próxima ocasión!
