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El pequeño imitador: cuando tu bebé empieza a copiar todo lo que haces

Los peques son exploradores y hay un momento en la vida de un bebé en el que empieza a ocurrir algo curioso.

Sacas la lengua.

Él te mira.

Y, unos segundos después, intenta hacer lo mismo.

Aplaudes.

Te observa atentamente.

Y mueve sus pequeñas manos intentando imitarte.

Haces una cara divertida.

Y aparece una versión diminuta de esa misma expresión.

Puede parecer un juego sin más.

Pero detrás de esas pequeñas imitaciones está ocurriendo algo extraordinario.

Tu bebé está aprendiendo observándote.

Beb Imitando Gestos De Pap Y Mam
Bebé Imitando Gestos De Papá Y Mamá

Primero observa, después intenta

Los bebés pasan muchísimo tiempo mirando lo que ocurre a su alrededor.

Observan caras.

Escuchan voces.

Siguen movimientos.

Y prestan especial atención a las personas que forman parte de su vida cotidiana.

Durante sus primeros meses todavía no pueden reproducir muchas de las cosas que ven, pero están almacenando experiencias y descubriendo poco a poco cómo funciona su entorno.

Con el desarrollo de sus capacidades motoras y cognitivas, algunas de esas observaciones comienzan a transformarse en intentos de imitación.

Y ahí empieza una etapa fascinante.

Cuando descubre que puede hacer lo mismo que tú

Imitar no consiste simplemente en copiar un gesto.

Para hacerlo, el bebé necesita observar una acción, prestar atención, intentar comprenderla y después coordinar su propio cuerpo para reproducirla.

Eso requiere bastante más trabajo del que parece.

Por eso un gesto tan sencillo como sacar la lengua, hacer palmas o mover la mano puede representar un pequeño logro.

Primero te observa.

Después lo intenta.

Puede que no le salga.

Lo vuelve a intentar.

Y, poco a poco, consigue acercarse al movimiento que estaba viendo.

Así también se aprende.

Los gestos se convierten en un juego

Una de las mejores maneras de favorecer estas experiencias es jugar con ellos.

Puedes hacer gestos sencillos y esperar su reacción.

Sacar la lengua.

Sonreír.

Aplaudir.

Hacer un sonido.

Mover las manos.

Saludar.

No hace falta convertirlo en una actividad programada.

Muchas veces basta con interactuar con el bebé durante unos minutos y dejar que responda a su manera.

Quizá te imite.

Quizá se quede mirando.

Quizá se ría.

Y quizá lo intente varios días después.

Todo forma parte del proceso.

La imitación también ayuda a comunicarse

Mucho antes de pronunciar frases completas, los bebés utilizan gestos, sonidos y expresiones para relacionarse con las personas que les rodean.

La imitación puede convertirse en una especie de conversación sin palabras.

Tú haces algo.

Tu bebé responde.

Tú vuelves a hacerlo.

Él vuelve a intentarlo.

Y así se crea un pequeño intercambio.

Con el tiempo, estos juegos pueden incorporar nuevos gestos, sonidos y acciones que ayudan a construir las primeras formas de comunicación.

Por eso esos momentos aparentemente insignificantes tienen tanto valor.

No solo está copiando.

Está aprendiendo a interactuar.

Y también aprende observando la vida cotidiana

La imitación no aparece únicamente cuando los padres intentan enseñar algo.

También ocurre espontáneamente.

El bebé observa cómo te peinas.

Cómo bebes agua.

Cómo utilizas una cuchara.

Cómo hablas por teléfono.

Cómo acaricias a una mascota.

Cómo recoges algo del suelo.

Y, tarde o temprano, puede intentar reproducir alguno de esos comportamientos.

No significa que comprenda completamente lo que estás haciendo.

Pero está descubriendo que las acciones tienen un significado y que él también puede intentar realizarlas.

Por eso los adultos somos modelos mucho antes de que nos demos cuenta.

«Hazlo otra vez» sin decir una palabra

Uno de los momentos más divertidos aparece cuando el bebé descubre que puede provocar una reacción.

Haces un gesto.

Se ríe.

Lo repites.

Vuelve a reír.

Y entonces empieza a esperar que lo hagas de nuevo.

Incluso puede intentar reproducir el gesto para conseguir que tú respondas.

Ahí aparece algo muy bonito.

El bebé ya no está simplemente observando.

Está participando activamente en el juego.

Está descubriendo que sus acciones pueden provocar respuestas en otras personas.

No todos los bebés imitan al mismo tiempo

Como sucede con muchos aspectos del desarrollo, no existe un día exacto en el que todos los bebés comiencen a imitar.

Cada niño tiene su propio ritmo.

Algunos muestran interés muy pronto por determinados gestos.

Otros necesitan más tiempo.

También es importante recordar que imitar una acción no significa necesariamente comprenderla.

La comprensión llegará progresivamente a medida que el niño desarrolla sus capacidades cognitivas, motoras y comunicativas.

Por eso no tiene sentido comparar constantemente a un bebé con otro.

Lo importante es observar su evolución y disfrutar de los pequeños avances.

Lo que tu bebé aprende cuando te copia

Cuando un bebé intenta imitarte está practicando mucho más que un simple movimiento.

Puede estar trabajando:

  • La atención, al observar lo que haces.
  • La memoria, al intentar recordar la acción.
  • La coordinación, al reproducir el movimiento.
  • La comunicación, al participar en un intercambio.
  • La interacción social, al descubrir que las personas responden a sus acciones.
  • La autonomía, al comprobar poco a poco que también puede hacer cosas por sí mismo.

Todo eso puede empezar con algo tan sencillo como unas palmas.

Y entonces ocurre algo que ningún padre olvida

Un día haces un gesto sin pensar.

Quizá levantas la mano.

Quizá haces una mueca.

Quizá dices una palabra de una determinada manera.

Y tu bebé intenta hacerlo exactamente igual.

Te ríes.

Lo vuelve a intentar.

Y de repente comprendes algo.

Ese pequeño ser lleva mucho tiempo observándote.

Está descubriendo el mundo a través de lo que ve en las personas que quiere.

Y tú eres una de sus primeras referencias.

Puede que durante mucho tiempo pienses que eres tú quien está enseñándole.

Pero en realidad también está sucediendo al revés.

Tu bebé te está enseñando a mirar de nuevo las cosas pequeñas.

Un aplauso.

Una sonrisa.

Una mueca.

Un saludo.

Gestos que para nosotros son automáticos pueden convertirse para él en auténticos descubrimientos.

Y quizá por eso una de las cosas más bonitas de ver crecer a un bebé sea descubrir cómo, poco a poco, empieza a devolvernos pequeñas partes de aquello que le hemos mostrado.

En La Cestita del Bebé nos gusta acompañar a las familias en esos pequeños momentos que forman parte del desarrollo infantil. En nuestro blog encontrarás más contenidos sobre bebés, crianza, desarrollo y bienestar familiar, además de ideas de canastillas de nacimiento y regalos personalizados para bebés.

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Porque un día descubrirás que tu bebé ya no solo te mira.

También empieza a parecerse un poquito a ti.

Con esto nos depedimos hasta la próxima ocasión, cuidaros!

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