¿Por qué tu bebé se queda mirando cuando abres una puerta? Lo que está descubriendo

Estás con tu bebé en brazos.

Vas caminando por casa.

Llegas a una puerta.

Pones la mano en el pomo.

La abres.

Y justo en ese momento notas que tu bebé está mirando.

No al pomo.

No a ti.

A la puerta.

La sigues abriendo y sus ojos siguen el movimiento.

Aparece una habitación que antes no veía.

Y entonces ocurre algo curioso:

cada vez que abres una puerta, parece que quiere saber qué hay detrás.

Puede pasar con la puerta de una habitación.

Con un armario.

Con un cajón.

Con la puerta del frigorífico.

Incluso con la puerta de casa.

Y aunque para nosotros abrir una puerta sea algo completamente cotidiano, para un bebé puede ser una pequeña ventana hacia un mundo lleno de descubrimientos.

Beb Se Queda Mirando Mam Abre Puerta
Bebé se Queda Mirando Mam Abre Puerta

¿Qué hay detrás?

Una de las cosas más interesantes que aprende un bebé durante su desarrollo es que el mundo continúa existiendo aunque no pueda verlo todo al mismo tiempo.

Cuando una puerta está cerrada, una parte del espacio desaparece de su vista.

Cuando la abres, vuelve a aparecer.

Y eso puede resultar fascinante.

No porque la puerta tenga algo mágico.

Sino porque el bebé empieza a construir una idea cada vez más clara de cómo funciona el espacio que le rodea.

«Aquí hay algo que no puedo ver.»

Y después:

«Ahora puedo verlo.»

Ese pequeño cambio puede llamar muchísimo su atención.

La puerta se convierte en un pequeño espectáculo

Para un adulto, abrir una puerta dura unos segundos.

Para un bebé pueden ocurrir varias cosas al mismo tiempo.

Primero ve la puerta cerrada.

Después observa que alguien la toca.

La puerta comienza a moverse.

Aparece un espacio diferente.

Cambia la luz.

Cambia lo que puede ver.

Quizá aparece una persona.

Quizá una habitación.

Quizá un objeto que antes estaba oculto.

Es una sucesión de pequeños cambios.

Y los bebés son auténticos especialistas en observar cambios.

También está aprendiendo que tus acciones provocan cosas

Esto conecta con muchas otras conductas que aparecen durante esta etapa.

Tu bebé observa.

Tú haces algo.

Y después ocurre algo.

Abres la puerta.

La puerta se mueve.

Enciendes una luz.

La habitación cambia.

Abres un cajón.

Aparece algo dentro.

Pulsas un botón.

Ocurre algo.

Poco a poco, el bebé empieza a comprender que las personas pueden hacer que las cosas sucedan.

Y observarte es una de las mejores maneras de aprenderlo.

Por eso puede quedarse completamente concentrado viendo cómo haces cosas que para ti son automáticas.

«¿Qué habrá ahí dentro?»

La curiosidad también tiene mucho que decir.

Los bebés quieren explorar.

Quieren observar.

Quieren tocar.

Quieren descubrir qué ocurre cuando cambian algo.

Por eso una puerta cerrada puede ser mucho más interesante que una habitación que lleva diez minutos delante de ellos.

La puerta introduce una pequeña incógnita.

Hay algo detrás.

Y todavía no sabe exactamente qué.

Cuando finalmente se abre, obtiene la respuesta.

Y la próxima vez probablemente volverá a mirar.

Las puertas también enseñan sobre el espacio

Con el tiempo, las experiencias cotidianas ayudan al bebé a construir una representación cada vez más completa de su entorno.

Dentro.

Fuera.

Cerca.

Lejos.

Abierto.

Cerrado.

Aquí.

Allí.

No necesita que nadie le dé una clase sobre orientación espacial.

Lo aprende viviendo.

Por eso abrir y cerrar puertas, sacar objetos de una caja o descubrir algo detrás de una cortina pueden convertirse en pequeñas experiencias de aprendizaje.

El mundo se mueve, cambia y tiene diferentes lugares.

Y el bebé está empezando a descubrirlo.

Y luego aparece la anticipación

Esta parte es especialmente bonita.

Después de observar muchas veces cómo abres una puerta, puede empezar a anticipar lo que va a ocurrir.

Te ve acercarte.

Mira la puerta.

Quizá cambia su postura.

Espera.

Y cuando empiezas a abrirla…

sus ojos ya están preparados para descubrir qué hay detrás.

Eso significa que no está simplemente reaccionando a lo que sucede.

Está empezando a esperar un resultado.

Y la anticipación es una parte fascinante del aprendizaje.

Por eso también observa cómo lo haces tú

Probablemente alguna vez hayas abierto una puerta mientras tu bebé te observaba atentamente.

Y quizá hayas pensado:

«¿Qué tendrá de interesante?»

La respuesta está precisamente en que tú eres quien sabe cómo funciona.

El bebé todavía está aprendiendo.

Observa dónde pones la mano.

Cómo giras el pomo.

Cómo empujas.

Cómo tiras.

Y qué ocurre después.

No significa que esté preparado para abrir cualquier puerta por sí mismo.

Significa que está observando cómo funciona una acción cotidiana.

Y esa observación forma parte de su aprendizaje.

Una puerta puede convertirse en un juego

Cuando son un poco más mayores, estas situaciones pueden transformarse fácilmente en pequeños juegos.

Abrir.

Cerrar.

Aparecer.

Desaparecer.

Entrar.

Salir.

Esconder un objeto detrás de una puerta o una cortina.

Dejar que el bebé vea cómo algo desaparece y vuelve a aparecer.

Son experiencias sencillas que pueden despertar muchísimo interés.

Eso sí, siempre teniendo en cuenta la seguridad del bebé: las puertas, cajones y armarios pueden tener bisagras, esquinas, objetos pesados o elementos que no son adecuados para que un pequeño los manipule sin supervisión.

La curiosidad es estupenda.

Pero necesita un entorno preparado para que pueda explorar con seguridad.

Y quizá por eso tu bebé mira tanto las puertas

No es que haya descubierto una pasión inexplicable por la carpintería. 😂

Está descubriendo algo mucho más interesante.

Que los espacios pueden cambiar.

Que detrás de una puerta puede haber algo que no estaba viendo.

Que una persona puede hacer que ese espacio aparezca.

Que las cosas tienen un dentro y un fuera.

Que sus acciones, y las de los demás, pueden provocar cambios.

Y que el mundo está lleno de pequeñas cosas que todavía no conoce.

La próxima vez que abras una puerta…

Fíjate en su cara.

Quizá deje de hacer lo que estaba haciendo.

Quizá siga el movimiento con los ojos.

Quizá se incline un poco hacia delante.

Quizá espere a ver qué aparece.

Y durante unos segundos, una acción que tú haces todos los días se convierte para él en algo nuevo.

Tú simplemente has abierto una puerta.

Él acaba de descubrir que detrás de algo que no podía ver puede aparecer un mundo entero.

Y probablemente mañana volverá a mirar.

Porque todavía quedan muchas puertas por abrir.

Literalmente.

Y también metafóricamente.

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Cuidaros mucho y nos despedimos hasta la próxima ocasión!

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