Una de las etapas que más ilusión hace a las familias es cuando el bebé empieza a desplazarse por sí mismo. Primero llegan los movimientos aparentemente desordenados, después los giros, los intentos de ponerse a cuatro patas y, para muchos bebés, finalmente aparece el esperado gateo.
Pero ¿cuándo empieza un bebé a gatear? ¿Todos los bebés gatean? ¿Hay que enseñarles? ¿Y qué podemos hacer en casa para ayudarles?
La realidad es que cada bebé tiene su propio ritmo de desarrollo. Algunos empiezan a gatear muy pronto, otros necesitan más tiempo y algunos incluso pasan directamente de arrastrarse a ponerse de pie y caminar.
En este artículo repasamos las principales etapas del gateo y algunas recomendaciones para acompañar al bebé durante este importante momento de su desarrollo.

¿A qué edad empieza a gatear un bebé?
No existe una edad exacta en la que todos los bebés comiencen a gatear.
De forma orientativa, muchos bebés empiezan a desplazarse por el suelo entre los 6 y los 10 meses, aunque existe bastante variabilidad.
Antes de conseguir gatear, normalmente necesitan desarrollar suficiente fuerza y coordinación en brazos, piernas, espalda y abdomen.
Por eso, es habitual observar durante semanas pequeños avances que indican que el bebé se está preparando para esta nueva etapa.
Balancearse a cuatro patas, levantar el pecho, girar sobre sí mismo o intentar avanzar hacia un juguete son algunas de las señales que pueden aparecer antes del gateo.
Las etapas antes de empezar a gatear
El desarrollo motor no suele producirse de un día para otro.
Antes de desplazarse con soltura, el bebé puede pasar por diferentes fases.
1. Aprender a controlar la cabeza
Durante los primeros meses, el bebé va adquiriendo progresivamente mayor control de la cabeza y del cuello.
Este desarrollo será fundamental posteriormente para poder mantener diferentes posturas.
2. Girarse y moverse por el suelo
Con el paso de los meses comienzan los giros.
El bebé puede aprender a pasar de estar boca arriba a boca abajo y viceversa, utilizando cada vez mejor sus brazos y piernas.
3. Arrastrarse
Algunos bebés empiezan desplazándose boca abajo.
Pueden impulsarse con los brazos, empujar con las piernas o utilizar una combinación de ambos movimientos.
Arrastrarse también forma parte del desarrollo motor y no significa necesariamente que el gateo tradicional vaya a aparecer inmediatamente después.
4. Ponerse a cuatro patas
Una de las señales más reconocibles es cuando el bebé consigue colocarse apoyando las manos y las rodillas.
Al principio puede quedarse simplemente balanceándose hacia delante y hacia atrás.
Aunque parezca que no está avanzando, en realidad está practicando equilibrio, coordinación y fuerza muscular.
5. Primeros desplazamientos
Finalmente puede aparecer el primer movimiento hacia delante.
Algunos bebés comienzan avanzando de forma muy poco coordinada y, con la práctica, van perfeccionando sus movimientos.
¿Todos los bebés gatean?
No.
Y esto es importante porque no gatear no significa necesariamente que exista un problema en el desarrollo.
Hay bebés que se desplazan sentados, otros que se arrastran y algunos pasan directamente de otras formas de desplazamiento a ponerse de pie y caminar.
Por eso, más que fijarnos exclusivamente en si el bebé gatea de una determinada manera, resulta más interesante observar cómo evoluciona globalmente su desarrollo motor.
¿Cómo podemos ayudar al bebé a aprender a gatear?
No es necesario enseñar al bebé a gatear siguiendo ejercicios complicados.
Lo más importante es ofrecerle oportunidades para moverse libremente y explorar de forma segura.
Colócalo en el suelo para que pueda moverse
Un espacio amplio y seguro permite que el bebé experimente con diferentes movimientos.
Una manta o superficie firme y apropiada puede convertirse en su pequeño espacio de exploración.
Pon juguetes a una distancia razonable
Colocar un juguete que le resulte atractivo ligeramente fuera de su alcance puede animarle a intentar desplazarse.
No hace falta alejarlo demasiado.
La idea es despertar su curiosidad, no frustrarlo.
Evita mantenerlo demasiado tiempo sentado o sujeto
Las hamacas, sillas y otros dispositivos pueden ser útiles en determinados momentos, pero el bebé necesita también tiempo para moverse libremente.
El movimiento espontáneo es una parte importante de su aprendizaje motor.
Juega con él en el suelo
Acompañarlo mientras está en el suelo puede hacer que se sienta más seguro y motivado.
Puedes colocarte delante de él, hablarle, sonreírle o utilizar juguetes para llamar su atención.
¿Qué beneficios tiene el gateo?
El gateo implica mucho más que desplazarse de un sitio a otro.
Durante esta etapa, el bebé trabaja diferentes capacidades relacionadas con el equilibrio, la coordinación y el control corporal.
Además, poder desplazarse por sí mismo supone una enorme oportunidad para explorar su entorno.
De repente, ese objeto que estaba al otro lado de la habitación deja de ser inalcanzable.
Y ahí empieza una nueva etapa de descubrimiento.
La seguridad de la casa se vuelve todavía más importante
Cuando el bebé empieza a desplazarse, la casa cambia por completo.
Aquello que antes estaba fuera de su alcance puede dejar de estarlo en cuestión de días.
Por eso conviene revisar especialmente:
- Enchufes.
- Cables.
- Esquinas y muebles.
- Objetos pequeños.
- Puertas y cajones.
- Escaleras.
- Plantas y objetos decorativos.
- Productos de limpieza y medicamentos.
- Objetos que puedan caer al tirar de ellos.
La llegada del gateo es un buen momento para revisar la seguridad del hogar desde la perspectiva del bebé.
Y también es una etapa en la que empiezan a tener mucho protagonismo los pequeños objetos y accesorios que acompañan al bebé en su día a día. Si estás preparando una llegada o buscando un detalle especial, puedes echar un vistazo a nuestra selección de regalos personalizados para bebés.
¿Cuándo debemos consultar al pediatra?
Cada bebé evoluciona a su propio ritmo y existe una gran variedad de desarrollos normales.
Sin embargo, si existe preocupación sobre el desarrollo motor, si el bebé pierde habilidades que ya había adquirido o si los padres observan alguna circunstancia que les preocupa, lo adecuado es comentarlo con el pediatra o profesional sanitario que siga al bebé.
No conviene comparar constantemente al bebé con otros niños de la misma edad.
El desarrollo no es una carrera.
Cada pequeño avance cuenta
El primer giro, el primer intento de arrastrarse, ponerse a cuatro patas o avanzar unos centímetros pueden parecer movimientos pequeños, pero para el bebé representan enormes aprendizajes.
Lo importante es ofrecerle un entorno seguro, tiempo para explorar y acompañamiento.
Y cuando llega esta etapa también puede ser un buen momento para descubrir opciones prácticas y bonitas para acompañar al pequeño durante sus primeros meses, como estas canastillas para bebé preparadas para regalar.
Porque antes de que llegue ese momento en el que tengas que perseguirlo por toda la casa, probablemente disfrutarás de unas cuantas semanas de observar cómo intenta descubrir el mundo desde el suelo.
Y sí, cuando consiga gatear por primera vez, prepárate: empieza una nueva aventura para toda la familia.
Y con esto nos despedimos hasta la próxima ocasión!
