Ejercicio de natación para bebés

Las piscinas pronto se empezarán a llenar para abrir y dar paso a la temporada de baños y chapuzones y es que el calor ya está aquí. Desde el blog de lacestitadelbebe.es vamos a ver ejercicios para los más peques de la casa y que además sean tan privilegiados que hayan nacido en estas fechas de más calor.

Bebé nadando en piscina

En Europa se ha puesto de moda que los bebés asistan a piscinas con personal cualificado para darse chapuzones y recibir clases de natación tras unos pocos días o semanas tras el parto. De esta forma los bebés estarán manteniendo esas agradables sensaciones de flotación que experimentaron en el vientre de mamá.

El principal motivo es que los bebés aún mantienen esa asombrosa cualidad de permanecer sumergidos en un medio acuático, siempre que no haya pasado mucho tiempo, porque a los pocos meses se suele perder y por lo tanto se debe volver a aprender. Los expertos recomiendan estas actividades porque además ayudan al desarrollo del bebé en todos los aspectos, tanto psicomotriz como cognitivo mejorando de esta forma la capacidad de aprendizaje.

¿Cuándo empezar?

En nuestro país estos ejercicios se llevan a cabo a partir de los primeros 3 o 6 meses, aunque como hemos comentado para que no se olvide esta capacidad extraordinaria, la tendencia es adelantarlo y hacerlo a pocos días o semanas. Eso sí, antes de comenzar se debe consultar con profesionales y médicos, porque pueden existir casos que presenten contraindicaciones, como problemas de oídos, infecciones, eccema, piel atópica, etc. Pero los expertos coinciden en que lo mejor es que un niño haya aprendido lo básico de natación entre los 3 y 5 años para su propia seguridad.

Cuando el bebé está en el agua depende de los papás y mamás, el niño es plenamente consciente de ello, por eso debemos estar muy atentos y con toda la normativa en piscinas bastante fresca en nuestra mente. Debemos estar seguros en estas situaciones y transmitir tranquilidad para así pasarlo genial durante estos momentos y reforzar e vínculo afectivo y de confianza.

Nadar en familia como cualquier otra actividad ayuda a reforzar los vínculos, dando confianza y mejorando el aprendizaje en los pequeñ@s y su estado de forma. Se mejora en aspecto físico, de aprendizaje y reflejos y su personalidad se refuerza con todas estas buenas emociones en familia.

Por norma general las sesiones suelen tener una duración media de entre 30 y 45 minutos. El agua de las piscinas es climatizada y siempre está calentita sobre 30º y desinfestada convenientemente con cloro para realizar los ejercicios con total seguridad.

Como hemos indicado los expertos coinciden en recomendar esta actividad por los múltiples beneficios que aporta. Ya que al hacerlo de forma divertida y en este medio, las mejoras se dan en las habilidades motoras, mejora de la conducta, afrontar retos y también mejora el vínculo afectivo con sus papás y mamas y familia. Todo esto le brinda unos altos niveles de seguridad para desenvolverse en armonía y una mayor autonomía mejorando su sistema cognitivo.

La opinión de los pediatras

Como en todo hay expertos a favor y en contra. Hay pediatras que no están muy a favor, los principales motivos pueden ser por el propio bebé, problemas de infecciones como otitis, de tímpano o de piel suelen ser las afecciones más comunes por las que no se suele recomendar estos ejercicios. Hay que comentar que cada año mueren muchos bebés menores de tres años por ahogamiento por imprudencias de sus padres o bien por contar con monitores inexpertos. Por lo que conviene recordar que estas prácticas siempre han de venir dadas por el OK del pediatra, es decir, que el bebé este sano y siempre contando con profesionales que estén a nuestro alrededor. Nosotros como papás y mamás deberemos estar presentes en todo el proceso y poniendo mucha atención y desempeño mientras duren los ejercicios.

También hay expertos que no lo recomiendan porque dicen que en un futuro estos ejercicios tan prematuros pueden estar relacionados con la aparición del asma cuando son más mayores.

El fin de estos ejercicios no es de aprender a nadar, que se irá consiguiendo, lo que de verdad se mejoran son sus capacidades motrices, por la libertad y el esfuerzo que da el agua y también mejoras intelectuales al ser una experiencia muy intensa, divertida y en familia.

Recordad que no hacen falta tapones para los oídos ni otras medidas especiales si todo está correcto. Estos ejercicios deben realizarse en piscinas adaptadas y con monitores expertos, no vale cualquiera ni probar en la bañera. Los beneficios que se conseguirán se notarán en un aprendizaje y reflejos mejores y más rápidos que los que habría tenido sin realizar estos ejercicios.

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