A los bebés les gusta aprender y a imitar, es una pregunta muy habitual entre las familias, especialmente cuando llega el calor, cuando el bebé comienza la alimentación complementaria o cuando los padres empiezan a preguntarse si la leche es suficiente para mantenerle hidratado.
La respuesta depende principalmente de la edad del bebé y de cómo se alimenta.
Durante los primeros meses, la leche materna o la fórmula infantil proporcionan el líquido que necesita el bebé. Cuando comienza la alimentación complementaria, el agua va adquiriendo progresivamente un papel más importante.
Pero no significa que haya que ofrecer grandes cantidades de agua desde el principio.
Vamos a verlo paso a paso.

¿Puede un recién nacido beber agua?
Durante los primeros meses de vida, los bebés no necesitan agua adicional de forma habitual.
La leche materna proporciona tanto nutrientes como líquidos, mientras que la fórmula infantil está preparada para cubrir las necesidades del bebé cuando se utiliza siguiendo correctamente las instrucciones de preparación.
Por eso, ofrecer agua a un recién nacido por iniciativa propia no suele ser necesario.
Además, llenar el estómago del bebé con agua puede hacer que tome menos leche, que es precisamente el alimento que necesita durante esta etapa.
¿Cuándo empiezan los bebés a beber agua?
De forma general, el agua empieza a introducirse cuando comienza la alimentación complementaria, alrededor de los seis meses, siempre siguiendo las recomendaciones del pediatra y teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada bebé.
En ese momento el bebé empieza a probar nuevos alimentos y puede comenzar también a familiarizarse con el agua.
Al principio probablemente beberá muy poca cantidad.
Y es completamente normal.
El objetivo inicial no es que sustituya la leche por agua, sino que vaya aprendiendo a beber y adquiriendo el hábito.
¿Cuánta agua necesita un bebé?
No existe una cantidad idéntica para todos los bebés.
Las necesidades dependen de factores como la alimentación, el clima, la actividad, la cantidad de líquidos que obtiene de los alimentos y otras circunstancias individuales.
Cuando comienza la alimentación complementaria, el agua se puede ofrecer en pequeñas cantidades, especialmente durante las comidas.
La leche continúa siendo una parte fundamental de la alimentación durante esta etapa.
Por eso no debemos interpretar la introducción del agua como el comienzo de una dieta basada en líquidos diferentes de la leche.
¿Y si hace mucho calor?
Esta es una de las situaciones que más dudas genera.
Cuando llegan las altas temperaturas, muchos padres piensan inmediatamente que un bebé pequeño necesita beber agua para compensar el calor.
Sin embargo, la respuesta depende de la edad y de su alimentación.
En los bebés pequeños que todavía toman exclusivamente leche materna o fórmula, la hidratación debe mantenerse principalmente mediante las tomas de leche.
Cuando un bebé ya ha comenzado la alimentación complementaria, el agua puede ofrecerse de forma habitual.
En situaciones de calor intenso, fiebre, vómitos, diarrea u otros problemas que puedan afectar a la hidratación, conviene consultar con un profesional sanitario para recibir indicaciones adaptadas al bebé.
¿Puede tomar agua un bebé alimentado con lactancia materna?
Durante los primeros meses, la lactancia materna proporciona el líquido que necesita el bebé en condiciones normales.
Incluso cuando hace calor, las tomas pueden adaptarse a las necesidades del bebé.
Por eso no es necesario sustituir la lactancia por agua.
Cuando comienza la alimentación complementaria, el bebé puede empezar a familiarizarse también con el agua.
¿Y un bebé que toma fórmula?
La fórmula infantil preparada correctamente también proporciona líquidos.
Es muy importante respetar siempre las proporciones indicadas por el fabricante.
No se debe añadir más agua de la recomendada para intentar hidratar más al bebé, ni preparar el biberón con una concentración diferente.
Modificar las proporciones puede alterar el aporte de nutrientes y sales minerales.
Si existen dudas sobre la preparación o sobre las necesidades de hidratación del bebé, lo recomendable es consultar con el pediatra.
¿Cómo ofrecer agua por primera vez?
Cuando llega el momento, no hace falta complicarlo.
Muchos bebés comienzan probando pequeñas cantidades con un vaso adaptado a su edad.
También pueden utilizarse recipientes diseñados para facilitar el aprendizaje, siempre teniendo en cuenta el desarrollo del bebé.
Al principio puede ocurrir de todo:
El bebé puede beber un sorbito.
Puede escupirlo.
Puede jugar con el vaso.
Puede mojarse entero.
Puede querer repetir.
Todo forma parte del aprendizaje.
Aprender a beber también requiere coordinación entre manos, boca y deglución.
¿Es mejor el agua embotellada o del grifo?
Esta cuestión depende de la calidad y características del agua de la zona donde vive la familia.
En España, el agua del grifo puede ser adecuada cuando cumple los requisitos de calidad establecidos.
En algunas circunstancias concretas puede recomendarse otro tipo de agua, por lo que ante dudas sobre el agua de consumo habitual en una zona determinada conviene consultar la información sanitaria local o al pediatra.
Lo importante es no asumir que una marca concreta es necesaria para todos los bebés.
¿Se puede dar zumo en lugar de agua?
No.
El agua es la bebida de referencia cuando el bebé empieza a necesitar líquidos adicionales.
Los zumos, aunque sean naturales, aportan azúcares libres y no ofrecen las mismas ventajas que consumir la fruta entera.
Por eso no es recomendable utilizar zumos como sustitutos habituales del agua.
Además, acostumbrar al bebé desde pequeño a bebidas dulces puede favorecer una preferencia por sabores más azucarados.
¿Y las infusiones?
Tampoco es necesario ofrecer infusiones a un bebé como sustituto del agua.
Que una bebida sea «natural» no significa automáticamente que sea adecuada para un bebé.
Algunas plantas pueden tener efectos que no son apropiados para los más pequeños y, además, no existe una necesidad nutricional de introducir este tipo de bebidas.
Ante cualquier duda sobre una infusión concreta, es mejor consultar previamente con un profesional sanitario.
¿Qué pasa si el bebé no quiere beber agua?
Al principio es completamente normal que un bebé apenas beba agua.
Está descubriendo un sabor, una textura y una forma nueva de beber.
Además, parte de sus líquidos todavía procede de la leche y de los alimentos.
En lugar de insistir constantemente, podemos ofrecer pequeñas cantidades de forma tranquila y regular, especialmente durante las comidas.
Con el tiempo irá aprendiendo.
Señales de una buena hidratación
La hidratación no debe valorarse únicamente por la cantidad de agua que bebe.
También hay que observar el estado general del bebé y otros signos como la frecuencia de las micciones, el aspecto de la orina, la humedad de la boca y su comportamiento habitual.
Si un bebé presenta signos que puedan indicar deshidratación, especialmente si hay vómitos, diarrea, fiebre, rechazo persistente de líquidos, somnolencia inhabitual o una reducción importante de las micciones, es importante buscar valoración médica.
En bebés pequeños, la deshidratación puede requerir atención rápida.
Errores habituales al introducir el agua
Hay algunas ideas que conviene evitar:
❌ Dar agua a un recién nacido de forma rutinaria.
❌ Sustituir tomas de leche por agua.
❌ Preparar el biberón con más agua de la indicada.
❌ Utilizar zumos como bebida habitual.
❌ Añadir azúcar o miel al agua.
❌ Forzar al bebé a beber grandes cantidades.
La introducción del agua debe ser progresiva y adaptada a la edad.
Agua y alimentación complementaria
Cuando el bebé empieza a probar alimentos diferentes de la leche, también comienza una nueva etapa de aprendizaje.
Descubre sabores.
Texturas.
Temperaturas.
Formas de coger los alimentos.
Y también nuevas maneras de beber.
Por eso introducir el agua alrededor del comienzo de la alimentación complementaria puede convertirse en una parte más de esa evolución.
No hay que esperar que desde el primer día beba un vaso entero.
Lo importante es ofrecerla y permitir que vaya aprendiendo.
¿Puede beber agua por la noche?
No es necesario despertar a un bebé pequeño para ofrecerle agua de forma rutinaria.
Si el bebé todavía se alimenta principalmente mediante leche, sus necesidades de líquidos se cubren mediante sus tomas habituales.
En bebés más mayores, las necesidades dependerán de su alimentación y de su rutina.
Como siempre, las recomendaciones pueden variar según la situación concreta del niño.
El agua no sustituye a la leche
Este es probablemente uno de los conceptos más importantes.
Cuando un bebé empieza a beber agua, no significa que la leche deje de ser importante de repente.
La transición hacia una alimentación más variada es progresiva.
La leche materna o la fórmula continúan teniendo un papel relevante durante los primeros meses de alimentación complementaria.
El agua se incorpora poco a poco como bebida habitual.
Cada bebé aprende a su ritmo
Algunos bebés aceptan el agua inmediatamente.
Otros tardan semanas en mostrar interés.
Unos prefieren vaso.
Otros necesitan tiempo para acostumbrarse.
Y algunos convierten cada intento de beber en un pequeño experimento para acabar empapando la mesa. 😅
Todo forma parte del aprendizaje.
La paciencia suele ser mucho más útil que la presión.
¿Cuándo puede beber agua un bebé? Resumen por edades
Como orientación general:
- Antes de los seis meses: la leche materna o la fórmula proporcionan los líquidos necesarios en condiciones normales.
- Alrededor de los seis meses: con el comienzo de la alimentación complementaria, se puede empezar a ofrecer agua.
- Después: el agua se convierte progresivamente en la bebida habitual junto con una alimentación cada vez más variada.
Las circunstancias individuales pueden cambiar estas recomendaciones, por lo que ante dudas concretas sobre hidratación, enfermedad, calor intenso o alimentación, es conveniente consultar con el pediatra.
Una nueva etapa llena de aprendizajes
La llegada de la alimentación complementaria supone muchos cambios para un bebé.
De repente aparecen nuevos sabores, texturas, alimentos y formas de comer. Y dentro de todo ese proceso también está aprender a beber agua.
No hay que tener prisa.
Un pequeño sorbo hoy puede convertirse en un hábito perfectamente integrado unos meses después.
Y si estás buscando un detalle especial para celebrar la llegada de un recién nacido, puedes descubrir nuestras canastillas para bebé, con diferentes opciones para regalar en nacimientos y ocasiones especiales.
Porque crecer consiste precisamente en eso: ir descubriendo poco a poco todas esas pequeñas cosas que, para nosotros, parecen tan sencillas.
Con todo esto sólo nos queda despedirnos, cuidaros mucho y nos leemos en la próxima ocasión!
