¿El instinto maternal es innato o se aprende con el tiempo?

Desde nuestra experiencia y durante años se ha hablado del instinto maternal como algo automático, casi mágico, que aparece en el momento en que nace un bebé. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y, para muchas madres, también más tranquilizadora.

Entonces… ¿el instinto maternal es innato o se adquiere con la experiencia?

Mama Sacando Mocos A Bebe
Mamá con bebé

El mito del instinto maternal “perfecto”

La idea de que todas las madres saben exactamente qué hacer desde el primer momento ha generado mucha presión emocional.
La maternidad real está llena de dudas, aprendizajes y adaptación constante.

Sentirse insegura, cansada o desbordada no significa que una madre “no tenga instinto”, sino que está atravesando un proceso completamente normal.


¿Existe una base biológica?

Sí, hay una base biológica.
Durante el embarazo y tras el parto, el cuerpo libera hormonas como la oxitocina, que favorecen el vínculo afectivo, la protección y el apego hacia el bebé.

Estas respuestas ayudan a:

  • Detectar el llanto del bebé
  • Estar más atenta a sus necesidades
  • Desarrollar conductas de cuidado y protección

Pero esta base biológica no viene con instrucciones.


El instinto también se aprende

La gran clave es esta: el instinto maternal se construye día a día.

A través de la convivencia, la observación y el error, las madres aprenden a:

  • Interpretar el llanto de su bebé
  • Reconocer sus ritmos de sueño y alimentación
  • Entender qué le calma y qué le estimula

Cada bebé es diferente, y lo que funciona con uno puede no servir con otro. Por eso, la experiencia es tan importante como la biología.


La importancia del acompañamiento y la información

Contar con información clara y sin alarmismos marca una gran diferencia.
Leer, preguntar y apoyarse en otras familias ayuda a ganar confianza y seguridad.

Hoy en día, muchas madres buscan recursos que les permitan acompañar a sus hijos desde el respeto, el conocimiento y la calma, entendiendo que no existe una maternidad perfecta, sino una maternidad real.

En este sentido, espacios como La Cestita del Bebé no solo apuestan por regalos personalizados para nacimientos, sino también por contenidos útiles que acompañan a las familias en las primeras etapas de la crianza.
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¿Y qué pasa si no siento ese “instinto” desde el principio?

Es completamente normal.
El vínculo no siempre aparece de forma inmediata, y eso no define el amor ni la capacidad de una madre.

El apego se construye:

  • con el contacto
  • con el cuidado diario
  • con el tiempo compartido

Y eso vale igual para madres, padres y otros cuidadores.


Conclusión: innato y aprendido, no excluyentes

El instinto maternal no es solo innato ni solo aprendido.
Es una combinación de biología, experiencia, información y acompañamiento emocional.

Entender esto libera a muchas madres de una presión innecesaria y permite vivir la maternidad desde un lugar más humano, real y compasivo.

Porque cuidar también es aprender 💛. Cuidaros mucho y nos leemos en la próxima ocasión!

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