Crecen muy rápido y el paso de la cuna a la cama es uno de los cambios más importantes en la infancia temprana. No solo implica una nueva forma de dormir, sino también un avance en la autonomía, la seguridad y la confianza del niño. Para muchas familias, este momento genera dudas, miedos y preguntas… y es totalmente normal.
En esta guía te explicamos cuándo hacer el cambio, cómo prepararlo y qué errores evitar, para que la transición sea lo más natural posible.

¿Cuál es la edad ideal para pasar de la cuna a la cama?
No existe una edad exacta válida para todos los niños. Sin embargo, la mayoría de especialistas coinciden en que el cambio suele darse entre los 2 y los 3 años, aunque algunos peques pueden necesitar más tiempo.
👉 Señales de que tu hijo puede estar preparado:
- Intenta salir de la cuna por sí solo.
- Se siente incómodo o limitado al dormir.
- Ya controla mejor sus movimientos.
- Muestra interés por dormir “como los mayores”.
Cada niño tiene su propio ritmo, y forzar el cambio antes de tiempo puede generar inseguridad o problemas de sueño.
Por qué es importante respetar el ritmo del niño
Dormir es un momento muy sensible para los bebés y niños pequeños. Cambiar de cama supone:
- Un entorno nuevo
- Mayor libertad de movimiento
- Sensación de pérdida de protección
Respetar sus tiempos y acompañar el proceso con calma es clave para evitar despertares nocturnos, miedos o regresiones.
Cómo preparar el cambio de la cuna a la cama
1. Involucra al niño en la decisión
Permitirle elegir la ropa de cama, un cojín o incluso el diseño de la cama ayuda a que vea el cambio como algo positivo.
2. Mantén las rutinas de sueño
El baño, el cuento y el beso de buenas noches deben seguir igual. Las rutinas aportan seguridad emocional.
3. Haz el cambio en un momento tranquilo
Evita hacerlo si hay otros cambios importantes (inicio de cole, llegada de un hermano, mudanza).
4. Prioriza la seguridad
- Usa barreras de protección
- Evita objetos peligrosos cerca
- Asegura enchufes y muebles
Errores comunes que conviene evitar
❌ Quitar la cuna de golpe sin preparación
❌ Castigar si se levanta de la cama
❌ Cambiar la rutina nocturna
❌ Mostrar nerviosismo o prisas
Recuerda: el niño aprende observando tus emociones.
Qué hacer si el niño no quiere dormir en la cama
Es habitual que al principio quiera volver a la cuna o se levante varias veces. En estos casos:
- Acompaña con calma
- Recuérdale que estás cerca
- Refuerza positivamente cada logro
La constancia y el cariño son más efectivos que cualquier método rígido.
El entorno también influye en el descanso
Un dormitorio acogedor, con colores suaves y elementos familiares, facilita la adaptación. Muchos padres optan por detalles personalizados que aportan cercanía y confort emocional.
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Conclusión: una etapa más en su desarrollo
Pasar de la cuna a la cama no es una carrera, sino un proceso. Con paciencia, respeto y acompañamiento, este cambio puede convertirse en una experiencia positiva y enriquecedora tanto para el niño como para la familia.
Cada pequeño avance cuenta. 💙
Cuidaros mucho y nos leemos en la próxima ocasión!