Cómo afecta COVID a bebés y niños

En esta ocasión desde el blog de la cestita del bebé hemos decidido dedicarle este artículo al COVID-19 y cómo afecta a bebés y niños. Nos parece importante intentar dar toda la información que se pueda sobre el virus, ya que estamos a las puertas el nuevo inicio escolar. Por lo tanto es de vital importancia que como padres responsables seamos conscientes de que los niños de cualquier edad pueden contraer el virus y enfermar. Si es cierto que no presentan tantos síntomas ni gravedad como en los adultos, de hecho en la mayoría serán asintomáticos, pero también es importante estar atentos porque algunos también enferman y lo más importante no propagar más el virus.

Mamá disfrutando de su bebé

¿Es probable que un niñ@ contraigan la enfermedad?

Es fundamental ser conscientes de que todos los niñ@s son susceptibles de contraer el virus que deriva en COVID-19, aunque no enfermen con la misma gravedad que los adultos. Por suerte para ellos la mayoría de los casos son leves o asintomáticos.

Según expertos y la Academia de Pediatras de EEUU junto a las principales asociaciones de hospitales para niños, muestran en las estadísticas que los niños afectados por la enfermedad suponían menos de un 10% aproximadamente de los casos de COVID. De esta forma, los índices de hospitalización han sido mucho más bajos que los alcanzados por los adultos en estos meses.  Es importante estar atentos como padres, porque algunos de los niñ@s afectados han tenido que ser tratados en la UCI (unidad de cuidados intensivos) al igual que los adultos con posibles secuelas.

A lo que se añade, que cualquier tipo de persona de cualquier edad, pero más afectados cuanto mayor sea está, y que con determinadas patologías como obesidad son más proclives a recibir la enfermedad con mayor severidad. Cabe mencionar que los niñ@s con diferentes afecciones genéticas como enfermedades cardíacas, de metabolismos o de sistema nervioso es más probable que sufran y enfermen de una forma más grave por el COVID.

En los niños de raza hispana y de color también se está viendo que sufren de forma más severa la enfermedad frente a los otros niños.

¿Por qué a los niños no les afecta tanto el virus?

Hay varias hipótesis, entre ellas las células receptoras que se disponen en los pulmones. Aunque la respuesta no la desconocemos, algunos expertos de la materia sugieren que los niñ@s no se ven tan afectados o al menos de forma tan grave por este nueva enfermedad, porque hay otros coronavirus que se propagan por la comunidad y son más leves como el causante del resfriado común, dotándoles de algo de más de inmunidad. Es sabido por todos que los niñ@s se resfrían con más frecuencia, es por esto que su sistema inmunitario pueda estar más preparado. Aunque sólo es una hipótesis por ahora al igual que también puede ser que su sistema lo combata de una forma diferente a la que lo hacen las defensas de los adultos. Lo que está claro es que en algunos adultos la respuesta de su sistema es excesiva creando más daño a su propio cuerpo, como si de una alergia se tratase. Quizás esta sea la razón de que sea menos probable que esto suceda con los niños.

¿Cómo afecta a bebés?

Se da en menor frecuencia, y aunque parezca mentira los estudios demuestran que los niños de menos de 2 años de edad tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad de forma grave frente a los de mayor edad. Aquí la hipótesis más relevante es que su sistema inmune todavía es débil y sus vías no están tan desarrolladas. Debido a esto los hace más vulnerables frente a virus e infecciones en el sistema respiratorio.

En los recién nacidos las infecciones por este virus pueden deberse por exposición en el parto, cuidadores, padres o visitas. Normalmente a los papás y mamás, si lo tienen los papás es no estar en contacto pero para las mamás lo mejor es el uso de mascarilla de protección certificada y cogerlo siempre cuidando al máximo la higiene de manos y pecho. También es recomendable tener la cuna algo alejada y mantener siempre que se pueda distancia prudencial en ambientes que siempre están bien ventilados.

En los bebés que tengan el virus del COVID-19 o a quienes no se puede hacer la prueba porque no hay pruebas disponibles, y no tienen síntomas, podrán recibir el alta del hospital, dependiendo de las circunstancias. Se recomienda que los cuidadores del bebé lleven mascarillas y se laven las manos para protegerse. Se necesitará seguimiento frecuente con el proveedor de atención médica del bebé — por teléfono, visitas virtuales, o visitas en el consultorio — por dos semanas. Los bebés que tienen resultados negativos en la prueba de detección para la COVID-19 podrán ser dados de alta del hospital.

Síntomas de la enfermedad en niñ@s

Como ya hemos comentado anteriormente en el artículo, todos nos podemos infectar, pero en la mayoría de los niños los síntomas pasan más por un resfriado que por otro tipo de afección. Estos niños se han recuperado a lo largo de una semana o dos. Los principales síntomas suelen ser:

  • Fiebre
  • Congestión nasal
  • Tos y estornudos
  • Falta de aire
  • Molestias y dolores en garganta y oídos
  • Fatiga
  • Migrañas
  • Dolor muscular
  • Falta de apetito
  • Diarrea
  • Manchas en la piel como la varicela en baja número de casos.
  • Falta de gusto y olfato

Si tu hijo manifiesta alguno de estos síntomas y puedes creer que es portador debes de llamar a tu médico o centro de atención médica, allí os dirán cómo proceder. Es importante mantener la calma, lo primero es evitar que el niñ@ salga de casa. Manteneros alejados y con uso de mascarilla, puede estar en un dormitorio sólo para este menester y usar un cuarto de baño también. Lo mejor es descansar, alimentarse de forma correcta en un ambiente con temperatura correcta y bien ventilada. Evitar los contactos salvo que sea para ser atendido por un médico o si vemos que necesita algo de mayor urgencia, es mantener una cuarentena en un entorno adecuado.

Los facultativos son las personas que decidirán que pruebas hacer al niño en función del cuadro y síntomas, pueden acudir a la vivienda o puede ser requerido en un centro médico, dependiendo de la gravedad. Por normal general, con síntomas leves se hará desde casa con seguimiento mediante llamadas telefónicas.

La prueba más común para detectar el COVID-19 es el uso de un hisopo largo con él se hacen con una muestra de la parte de atrás de la nariz. Si los niños tienen flemas o mucosidad también pueden ser usadas para posteriormente analizar las muestras en un laboratorio y ver los resultados.

Apoyar a tu hijo durante la prueba nasal

Es bueno acompañar y contar la verdad, para de esta formar, preparar y mentalizar a los niños para una prueba de exudado nasal. Así les ayudamos a calmar su posible miedo y su ansiedad frente a la prueba llevada a cabo por un médico desconocido. Cuando los niños están preparados para hacerse un examen médico se vuelven más cooperadores y dóciles, lo que crea una experiencia positiva de afrontamiento para ellos. Se ha hecho este video para niños de 4 años en adelante.

Pero los niños también pueden tener la COVID-19 sin presentar síntomas. Por eso, es esencial seguir las recomendaciones para prevenir la trasmisión de la COVID-19.

¿Deja secuelas?

La verdad es que los últimos estudios están revelando que el virus puede dejar secuelas en el organismo. Puede afectar a varios órganos de varias formas, por un lado trombos y por otro lado está, el síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico (MIS-C por sus siglas en inglés). Se trata de una enfermedad grave en que se inflaman algunas partes del cuerpo. Esta enfermedad puede ser más severa o menos, siendo de vital importancia su afección a órganos vitales como el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones, el sistema digestivo, el cerebro, la piel, o los ojos.

Esta inflamación generalmente incluye hinchazón de las manos y de los pies, como si de retención de líquidos se tratase y además con frecuencia acompañados de enrojecimiento y dolor. Pero la evidencia indica que muchos de estos niños han estado infectados con el virus de la COVID-19 en el pasado, como lo muestran los resultados positivos de la prueba de anticuerpos, lo que sugiere que el MIS-C está causado por una reacción del sistema inmunitario al COVID.

Los síntomas principales del MISC-C incluyen:

  • Fiebre alta durante al menos un día
  • Diarrea
  • Vómitos
  • Dolor en el estómago
  • Erupción cutánea
  • Ojos rojos
  • Enrojecimiento o hinchazón de los labios y la lengua
  • Fatiga
  • Enrojecimiento o hinchazón en las manos o los pies

Con un cuadro más grave se pueden dar los siguientes síntomas:

  • Vaga consciencia o quedarse dormido
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho o presión que no desaparece
  • Confusión
  • Labios o cara de color azulado
  • Dolor de estómago grave

Si vuestro hij@ presenta alguno de estos signos o cualquiera de la familia, lo mejor es llamar al médico para que venga o llevarlo rápida a urgencias para que sea atendido lo antes posible y comentarle los síntomas percibidos.

Se puede prevenir el COVID-19

Siempre se pueden tomar medidas para prevenir cualquier virus o enfermedad, este no es la excepción, así que teniendo en cuenta estos consejos podemos mantenernos prevenidos o en caso de enfermar para así evitar otros contagios. Así la OMS (Organización Mundial de la Salud) aconseja:

  • Mantener limpias las manos. Se deben lavar las manos con frecuencia, más después de estar expuestos a zonas u objetos que puedan estar en contacto con el público en general. Para la limpieza se debe usar agua y jabón durante al menos 15 o 20 segundos. Se puede usar para estos menesteres un desinfectante de alcohol siempre que al menos tenga un 60% de este.
  • Cubrir la boca y la nariz con mascarilla apta o de tela. Es obligatorio y de vital importancia cuando salgamos a la calle hacerlo con una mascarilla que nos proteja y evite contagios. Recordar que los niños de 6 años ya deben llevarla incluso en el cole. Si se va a toser o estornudar cubrir con un pañuelo desechable en una papelera o WC. Siempre evitar ir tocándose los ojos, la boca y la nariz. Si sus hijos lo hacen deben lavarse las manos lo antes posible. Si son pequeños pueden hacerlo de forma divertida, jugando y con canciones, así obtendrán el nivel de limpieza necesario.
  • Limpiar y desinfección de la vivienda. No es para volverse loco pero si es recomendable limpiar con más frecuencia los lugares que más están en contacto o pueden ser susceptibles de tener el virus por ser más transitados, usados o compartidos. Pueden ser lugares como los pomos de las puertas, mesa, sillas, mandos a distancia, lavabos y por supuesto suelos donde se pise con calzado de la calle. Para los peques pequeños laven con frecuencia los juguetes que más usen y se suelan llevar a la boca. También es importante aplicar la limpieza a los chupetes y biberones que suelen dejar y tirar por cualquier sitio.
  • Restricciones sociales. Para algunas personas puede resultar duro, pero hay que evitar estar en contacto cercano con otras personas. La distancia de seguridad es de al menos 2 metros. Es de vital importancia tener controlados a los peques y concienciarlos de esto. Posponer las visitas en persona de su hijo a adultos mayores. Animen a sus hijos a seguir en contacto con sus amigos y seres queridos a través de llamadas telefónicas o en conversaciones por video. Para mantener a sus hijos ocupados, consideren organizar comidas familiares virtuales, y noches de juegos, o encuentros virtuales para jugar con otros niños.

Además, se debe continuar con las visitas al médico para las las revisiones de los niñ@s, y seguir con el calendario de vacunas. Esto es especialmente importante para los bebés y los niños menores de 2 años. Muchos proveedores de atención médica en comunidades afectadas por la COVID-19 están usando estrategias para separar las visitas de bienestar de las visitas para niños enfermos al atender a los niños enfermos en áreas separadas de sus consultorios o en ubicaciones diferentes. Si tu hijo debe ir a una visita de bienestar, habla con su médico sobre las medidas de seguridad que están tomando. No dejes que el miedo del contagio con el virus que causa la COVID-19 sea un obstáculo para que tu hijo se dé las vacunas para prevenir otras enfermedades graves.

Seguir las pautas para prevenir la trasmisión del virus que causa la COVID-19 puede ser particularmente difícil para los niños. Continúa siendo paciente. Sé un buen ejemplo, y así será más probable que tus hijos imiten lo que haces. Esperamos que os hayamos ayudado con esta información, sed felices, disfrutar con sentido común y más ahora que empiezan las clases! Nos vemos!

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